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редкие мискриты острова вулканов

El viejo semáforo de Bahar Dar (Etiopía) ya no sirve para ordenar el tráfico. Mucho más tiempo del que sus moradores pueden recordar.

Las funciones de este singular semáforo, localizado en una de las principales intersecciones de la ciudad, son otras.

El semáforo será una referencia espacial obligatoria para cualquiera que pregunte por una dirección en el centro de Bahar Dar.

Además, el semáforo es el de un grupo de niños sin hogar.

Entre tres y cinco niños, de edades desconocidas (incluso por ellos mismos), se reúnen todas las noches bajo el minúsculo y mugriento porche de la glorieta en la que se levanta el semáforo.

Los niños del semáforo matan el tiempo jugando con cartones y desperdicios, fumando cigarrillos, masticando hojas de khat (planta usada tradicionalmente por sus propiedades estimulantes, entre otras…) y mendigando.

En las inmediaciones del semáforo extienden la mano y exclaman –– (un birr, unos 5 céntimos de euro).

Cuando llega la noche, ocasionalmente, encienden hogueras con plásticos.

Hogueras que impregnan con su característico olor los harapos que cubren sus frágiles cuerpos.

El fuego les calienta y les alumbra, pues ni siquiera la luz del semáforo ilumina sus noches.

Recientemente un niño discapacitado se ha incorporado al grupo del semáforo.

Hace gala de su valentía esquivando el tráfico de la avenida adyacente al semáforo, con sendos cartones en las manos y con torpes movimientos.